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Efectos de las cláusulas abusivas. Referencia a la cláusula de vencimiento anticipado y la del inter

No escapa a prácticamente nadie la existencia de muchas cláusulas abusivas integradas en contratos de préstamo hipotecario, aunque cabe decir que tampoco son tantos los contratos que incluían cláusulas abusivas, circunstancia que provoca que ante un incumplimiento de los pagos de préstamo hipotecario muchos nos encontramos con las manos bastante atadas, pero no por ello podemos decir que el asunto sea indefendible.

En aplicación de las nuevas causas de oposición previstas en el apartado 7ª del artículo 557.1 y del 4ª del artículo 695.1 LEC, tras la reforma llevada a cabo por la Ley 1/2013 de 14 de mayo, el ejecutado hipotecario puede en base a la mera existencia de cláusulas que podrían ser declaradas abusivas, atendiendo a la aplicación de los contratos celebrados con consumidores, paralizar el procedimiento de ejecución hipotecaria a fin de celebrar una vista oral en la que su SSª, mediante auto, declarará la existencia o no de cláusulas abusivas y sus efectos, auto que podrá ser apelable, tras la reforma operada por el Real Decreto Ley 11/2014 de 5 de septiembre.

Pues bien, en este post no voy a volver a tratar la consideración de cláusulas abusivas o la consideración de consumidor, ni las reformas legales efectuadas, sino que simplemente me voy a limitar a resumir los efectos de la consideración de cláusulas abusivas y, en especial, la de vencimiento anticipado y la de interés de demora.

Vencimiento anticipado

Esta cláusula consiste en el hecho de que una parte, ante el incumplimiento de contrario, pueda dar por vencida la operación y exigir la devolución de las cantidades adeudadas.

La STJUE de 14 de marzo de 2013 (caso Aziz) en base a la Directiva 93/13/CEE, considera en su apartado 73 respecto a la posibilidad del vencimiento anticipado por incumplimiento del deudor en los contratos de larga duración, “corresponde al juez comprobar especialmente, si la facultad del profesional de dar por vencida anticipadamente la totalidad del préstamo depende de que el consumidor haya incumplido una obligación que revista carácter esencial en el marco de la relación contractual de que se trate, si esa facultad está prevista para los casos en los que el incumplimiento tiene carácter suficientemente grave con respecto a la duración y a la cuantía del préstamo, si dicha facultad constituye una excepción con respecto a las normas aplicables en la materia y si el Derecho nacional prevé medios adecuados y eficaces que permitan al consumidor sujeto a la aplicación de esa cláusula poner remedio a los efectos del vencimiento anticipado del préstamo”.

En este sentido, es ese incumplimiento de la obligación esencial el que tiene que revestir un carácter (de grave), pero ya hay algunos juzgados que han entendido que algunos de esos incumplimientos tienen el carácter de leve o insignificantes en relación entre el tiempo pactado, la cuantía amortizada y la que quedaba pendiente, e incluso obedecen a una situación coyuntural del deudor que se ve imposibilitado a efectuar el cumplimiento en su totalidad o sólo la deuda obedece a un tiempo parcial y que continua abonando, circunstancias que podríamos entender que no existe esa gravedad y, por ello, se debería estimar esta causa como oposición.

Para la determinación de un punto de partida del carácter grave, se tiene en cuenta la renovada redacción del artículo 693.1 LEC que contempla la posibilidad del vencimiento cuando se vencieran al menos tres plazos mensuales sin que el deudor cumpla con su obligación de pago.

En reciente Auto del Juzgado de Primera Instancia 2 de l’Hospitalet de Llobregat, del 25 de septiembre de 2014, se consideró que

“En nuestro Derecho se prevé la resolución de los contratos en caso de inclumplimiento, de forma que esta estipulación no es ajena ni constituye una excepción. 

Por otra parte, en nuestro Derecho procesal existe un instrumento adecuado que permite al consumidor poner remedio a los efectos del vencimiento anticipado, cual es la facultad de liberar el bien recogida en el art. 693.3 LEC, mediante la consignación, antes del día de la subasta, de la cantidad que por principal e intereses adeude.

Junto a lo anterior cabe hacer referencia a la Sentencia del Tribunal Supremo de 17 de febrero de 2011 que hace un análisis muy detallado de la evolución jurisprudencial relativa a las cláusulas de vencimiento anticipado. Indica que en la STS de 4 de julio de 2008 se abogó (con referencia a otra Sentencia de 27 de marzo de 1999) por la nulidad de tales cláusulas de vencimiento anticipado en los préstamos hipotecarios, con invocación de la legislación hipotecaria y con referencia también a los artículos 1125 y 1129 del Código Civil, si bien el TS se cuida de resaltar que este pronunciamiento no tuvo acceso al fallo pues se emitió “obiter dicta”, en un supuesto además en que se estipularon una serie de condiciones que desvirtuaban el contenido del préstamo y suponían prerrogativas exorbitantes y abusivas para el banco prestamista. De hecho indica que se trataba de un criterio que, se dice, no fue seguido por otras resoluciones posteriores en las que la Sala Primera del Tribunal Supremo, con carácter general, ha mantenido como válidas estas cláusulas. Así cita las  Sentencias del Tribunal Supremo de 9 de marzo de 2001 o 7 de febrero de 200