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#KombatLaw – El divorcio. Legislación española vs Legislación Italiana

Como consecuencia de la globalización y la facilidad de desplazamiento entre varios ciudadanos propiciados, en mayor medida, por ese derecho comunitario a la libertad ambulatoria por el territorio de la Unión nos encontramos, cada vez más, que el conocer un único derecho o, mejor dicho, un único ordenamiento jurídico, puede resultar insuficiente, más si tratamos un mismo asunto.

Por ejemplo, siempre tenemos relaciones humanas que pueden acabar en un matrimonio, sin necesidad de entrar en detalles si se celebra por según qué rito o si el matrimonio de personas del mismo género es o no aceptado. Sin embargo, puede suceder que ese vínculo conyugal que forman esas dos personas puede decaer hasta el punto de que tengamos que tomar la difícil situación de romper esa relación, quizá provisionalmente, quizá definitivamente.

En España, por ejemplo, nuestro Código Civil diferenciamos la separación, ya sea de hecho o de derecho, como hecho de que la relación está pasando por una crisis, quizá definitiva y que en modo alguno provoca la disolución del vínculo matrimonial y por otro lado, el divorcio, que estaríamos hablando la disolución definitiva del vínculo. Pongamos un ejemplo, pues las figuras son distintas: si María se separa de su marido, José, ya sea por su propia voluntad o de mutuo o acuerdo o ya sea porque han tomado la decisión de expresarlo así en sede judicial, ambos están separados, pero siguen siendo cónyuges; mientras que si ambos tramitan el divorcio, la relación pasa a otro estatus y ambos disuelven su vínculo, como le pasa al azúcar cuando le añadimos agua y empezamos a remover. Los efectos que provocan uno y otro pueden ser similares, pero que afecta, sobretodo, a una reconciliación, ya que si ambos están separados, pueden retomar su relación con total normalidad; pero si están separados deberán, si lo desean, volver a celebrar el matrimonio de nuevo.

En otros países, esto puede ser un poco diferente pues ello dependerá de sus costumbres. Este mes he optado por la legislación italiana, la cual, si bien tiene unas figuras muy similares, contrasta en cierto modo con la legislación española.

Veamos concretamente.

De acuerdo a la legislación español, la tramitación de la separación o divorcio se podrá instar:

  1. A petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro, una vez transcurridos los tres meses desde la celebración del matrimonio.

  2. A petición de uno solo de los cónyuges, una vez transcurridos los tres meses desde la celebración del matrimonio o sin necesidad de plazo cuando haya un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante, de los hijos o de cualquiera de los miembros del matrimonio

Y sin que sea preciso que pasemos por una separación para solicitar un divorcio (artículos 81 a 89 Código Civil).

Por otro lado, la legislación italiana es mucho más estricta en cuanto a la separación y el divorcio, obligando a pasar primero por la separación, a la que le da mucha más importancia hasta el punto de proveer, incluso, la reconciliación de los cónyuges. Específicamente, en el artículo 150 del código civil italiano, se admite la separación de los cónyuges (sin nada decir del divorcio) y estableciendo que puede ser judicial o consensual. Curiosamente, si bien en la legislación española, no tiene porqué existir causa alguna para pedir la separación o divorcio, en la legislación italiana, se establece:

Art. 151. Código Civil. Separazione giudiziale

“La separazione (150) può essere chiesta quando si verificano, anche indipendentemente dalla volontà di uno o di entrambi i coniugi, fatti tali da rendere intollerabile la prosecuzione della convivenza o da recare grave pregiudizio alla educazione della prole.Il giudice, pronunziando la separazione, dichiara, ove ne ricorrano le circostanze e ne sia richiesto, a quale dei coniugi sia addebitabile la separazione, in considerazione del suo comportamento contrario ai doveri che derivano dal matrimonio.”

Es decir, nos encontramos de entrada con una causa para pedir la separación judicial con independencia de la voluntad de los propios cónyuges: por la existencia de hechos que hagan insoportable la propia convivencia o cuando haya un grave perjuicio a la educación de los hijos. ¿Cuando nos encontramos en uno u otro supuesto? Es evidente que conforme al código civil italiano se da mucha importancia a las obligaciones de los cónyuges frente al matrimonio y sus hijos, de ahí, por ejemplo, que la mujer adopte el apellido del marido y cuando se da el divorcio, el juez pueda vetar el uso de ese apellido a la propia mujer (artícolo 156 bis). Por su lado, la separación consensuada de los cónyuges sólo devengará efectos siempre que haya sido homologada en sede judicial (Articolo 158).