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Las cláusulas suelo. Una visión de la sentencia del TJUE de 21 de Diciembre de 2016

Mucho se ha escrito ya sobre las cláusulas suelo. De hecho, a raíz de la sentencia del pasado miércoles en el que tocó el Gordo a los consumidores y usuarios de este país, podemos decir que tuvo muchos efectos:

Por un lado, para los consumidores y usuarios y sus asociaciones correspondientes que vieron como el cómplice TJUE, por fin, volvía a darles una victoria frente a lo que han tenido que vivir en este país. De hecho, nuevamente, ha tenido este Tribunal quien ha venido a defender los derechos de los consumidores reconocidos en una Directiva que nuestro legislador se resigna a homologar debidamente y algunos tribunales se resisten a aplicar en su totalidad.

Por otro lado, las entidades financieras que se han vuelto a ver privadas de algo que daban por hecho y se ven nuevamente castigadas sin que sea un argumento válido el riesgo que puedan tener. ¿Tenemos que entender como un argumento válido la supervivencia de una entidad como suficiente para justificar una no devolución de algo que sabemos que estaba mal y que no tendría que haberse producido? Vayamos a lo absurdo y pongamos dos ejemplos:

  1. Imaginemos una persona que roba unas manzanas porque tiene hambre y se la acaba comiendo. ¿Vamos a exigirle que, por el hecho de que haya hecho un acto que está mal (robar) tenga que devolver todo lo que haya robado (manzanas)? Evidentemente, partimos de la base que las manzanas es algo que se extingue (en derecho le llamamos fungible) por lo que es difícil o imposible pedir lo mismo, pero si que podemos pedir otro tanto de la misma especie y calidad o unos daños y perjuicios.

  2. En nuestro segundo ejemplo pongamos que tenemos una empresa con varios trabajadores. Esta empresa, como consecuencia de varios impagos de sus clientes, toma la difícil decisión de no pagar los salarios de sus empleados para poder continuar con su actividad. En este caso, los trabajadores reclaman a la empresa el impago de esos salarios, ¿es un elemento justificativo por parte de la empresa la difícil situación económica de la misma?

Estos ejemplos indicados como absurdos, son sucesos que han pasado en realidad en nuestro país y con mayor o menor fortuna han tenido un desenlace algo parecido. No podemos justificar la apropiación de algo que es de otro en base a algo que está mal. Muchos ya lo hemos dicho, algunos incluso, lo hemos reiterado en varias ocasiones ante nuestros tribunales, Lo que es nulo, es nulo y no tiene que devengar efectos desde su inicio. Esta diferenciación de primero de derecho entre lo que es nulo y anulable ha sido pasada muy por alto por nuestros tribunales hasta el punto que ha tenido que ser la Alta Instancia Comunitaria, nuevamente, quien nos recordara ese principio básico del derecho.

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Por eso añado, que la citada sentencia tiene un recado para tanto nuestro legislador (de una forma indirecta) como para nuestros Tribunales y, en especial, el Tribunal Supremo, hasta el punto de decirle:

“La limitación en el tiempo de los efectos jurídicos derivados de la declaración de nulidad de las cláusulas suelo (STS 9 Mayo de 2013) equivale a privar con carácter general a todo consumidor que haya celebrado antes de aquella fecha un contrato de préstamo hipotecario que contenga una cláusula de ese tipo del derecho a obtener la restitución íntegra de las cantidades que haya abonado indebidamente a la entidad bancaria sobre la base de la cláusula suelo durante el periodo anterior al 9 de mayo de 2013”

En otras palabras, el Tribunal Supremo decide, por voluntad propia, limitar y diferenciar los derechos de los consumidores a una determinada fecha, con un si lo tienes a partir de esta ahora puedes y sino… ¡se siente…!

Pues no, el TJUE ha venido a castigar a este Tribunal diciéndole que es el Tribunal de Justicia de la Unión quien hace la interpretación de las normativa de la Unión y que los tribunales nacionales deberán abstenerse de hacer sus propias limitaciones a Directivas comunitarias. Tal punto es importante hasta el punto que viene a decir que los tribunales nacionales si tienen dudas acerca de cómo debe aplicarse el derecho de la unión podrán preguntar directamente al TJUE (cosa que muchas veces no hacen) así como tampoco la obligación imperativa de revisar los contratos para determinar si existen o no cláusulas abusivas.

Bien, ya tenemos la famosa sentencia que se esperaba como agua de mayo o como nieve este invierno y ¿ahora qué? Pues un bombardeo masivo, casi spameo, de ofrecimientos para iniciar esa reclamación, mientras que el CGAE (órgano que representa a todos los abogados) ya ha manifestado que prefiere un arbitraje, lo que no me cabe duda que lo ha consultado con todos y cada uno de los letrados, como otras importantes decisiones que se toman sin tener en cuenta a quienes se representan. Pero caemos en ese spameo masivo y hay algunas cosas que no se tienen en cuenta: todos los casos no son iguales y no siempre es bienvenida una reclamación colectiva.

Por supuesto, no es lo mismo la existencia de una sentencia judicial que declare la nulidad de la cláusula suelo, que haya habido algún acuerdo, que esté pendiente en sede judicial y que no se haya hecho nada. Evidentemente, quienes mejor posicionados están son quienes estén ya en fase judicial (dependiendo de la fase judicial deberán hacer una modificac